domingo, 2 de abril de 2017

Bella Crítica de María Evangélica Vázquez!

http://leedor.com/2017/04/02/ano-cero-un-sonido-incesante-lamberto-arevalo-y-susana-yasan/



Año Cero resulta una obra onírica, donde las asociaciones libres, la arbitrariedad de los gestos y lo imprevisible guían el camino del espectador. Nos encontramos aquí con lo informe, aquello sin contornos que lo defina, como en un sueño. Lo más inquietante de este sueño-pesadilla sobre el futuro del planeta es su posibilidad de volverse real.

La sinopsis es simple: Año 2100. Pasó una nueva guerra mundial que dejó al planeta convertido en un desierto yermo. La acción transcurre en un sitio recóndito donde hoy se encuentra Latinoamérica. La protagonista, Cero, es una mujer de una comunidad extinguida, rescatada por una tribu que ha sobrevivido. El símbolo de un caracol gigante nos habla de la fuerza de vida que persiste aún en la tierra más árida y despoblada: hay casi un mensaje ecológico, una invitación a recuperar nuestro vínculo con las fuerzas de la naturaleza, al mismo tiempo que ahondamos en las voces lejanas de grandes y sabias mujeres que tanto tienen para decirnos.

Sonidos guturales, movimientos animales, instrumentos tocados al azar, percusión, cuerdas, ukelele, teclado. Un hueso enorme. Un compuesto de elementos eclécticos. Año cero es un viaje a través del tiempo, un futuro-pasado es el oxímoron perfecto para definir su ubicación temporal. Digo que hay una contradicción entre estos dos términos porque aquí vemos un futuro que se parece llamativamente a un pasado primitivo, tribal, rudimentario, un mundo arcaico que ya no existe. Y el cero alude a eso, justamente: el hombre avanzó tanto que retrocedió. ¿Será una vuelta a los orígenes? A lo largo del viaje que propone Cero escucharemos citas de la poetisa Safo, la profetisa mítica Casandra y la chamana María Sabina. La poesía puede ser como una patria donde refugiarse. La intertextualidad es la estrategia utilizada para reunir voces de distintas procedencias. El canto se muestra como la solución a las guerras y los conflictos humanos. El texto es tan importante como el contexto, la situación en la que se ve inmersa su protagonista es sugerida pero no explicitada del todo. El espectador tendrá que reconstruir la escena con su imaginación.

En tiempos de la aldea global, de las comunicaciones inmediatas, la tribu aquí presente propone un escenario donde las palpitaciones, los impulsos, las pulsiones son más fuertes que las palabras. O las palabras vienen a continuar los caminos que trazan los cuerpos; estos nunca descansan y no paran de sugerir historias, ramificaciones posibles, que, junto a lo enunciado mediante el discurso intermitente y los anárquicos sonidos generan un clima de extrañamiento muy fuerte porque hay poco que podamos reconocer en este paisaje desolado: un desierto, sí, pero uno muy diferente al que podemos encontrar en nuestra geografía.

Susana Yasan y Lamberto Arévalo son los autores de la idea original; la dramaturgia y dirección son de Arévalo. La interpretación de Susana Yasan es fuerte, conmueve y opera como hilo conductor de los otros trabajos de actuación que acompañan su protagonismo desde un lugar más físico y sonoro: Verónica Allocati, Cecilia Arrascaete, Cecilia Mártire y Mariano Pérez de Villa, desempeñan con todo su potencial estos papeles que funcionan adecuadamente a nivel grupal. Son roles cuya función es sostener el gran caudal expresivo que conlleva el rol de Cero y no dejarlo caer.

La obra no puede entenderse mediante un sentido lineal: lo que nos otorga es una especie de mapa para interpretarla. Como establecen Deleuze y Guattari en ¿Qué es la filosofía?: El arte, la filosofía y la ciencia trazan planos en el caos. El artista se sumerge en el caos para salir con un plano. El autor de esta pieza sigue la línea filosófica de Deleuze y seguramente ha leído este texto. Lamberto otorga a cada uno el mapa que quiera para poder sortear las partes más crípticas de su obra. En definitiva, Año cero no deja de ser un enigma porque lleva un halo de misterio alrededor de cada frase, cada movimiento. Los cuerpos señalan un camino, pero el enigma seguirá allí al final de la obra para que cada uno complete a su manera todos aquellos espacios desprovistos de explicación.
Ficha técnica

Ideo Original: Susana Yasan y Lamberto Arévalo; Dramaturgia: Lamberto Arévalo; Intérpretes: Susana Yasan, Verónica Allocati, Cecilia Arrascaete, Cecilia Mártire y Mariano Pérez de Vill; Música Original: Lamberto Arévalo, Cecilia Arrascaete y Mariano Pérez de Villa; Diseño de Iluminación y Objetos: Fernando Dopazo; Realización de Objetos: Verónica Allocati y Fernando Dopazo; Diseño de Vestuario y maquillaje: Silvia Zavaglia; Realización de Vestuario: Mariela Martínez y Verónica Allocati; Asistente de Dirección: Mariela Martínez; Dirección: Lamberto Arévalo

Prensa: Silvina Pizarro

Funciones: Todos los sábados a las 19.30 hs. (hasta el 13 de mayo –inclusive) // En Patio de Actores, Lerma 568 // Tel. –Informes: 4772-9732 // Entradas $200.- (Estudiantes y Jubilados $150.-)
Reservas: LINK: http://www.alternativateatral.com/obra44747-ano-cero-un-sonido-incesante

miércoles, 29 de marzo de 2017

Crítica de Jésica Guarrina

Muy bella crítica de Jésica Guarrina.

LINK: https://spectavi.wordpress.com/2017/03/28/ano-cero-un-sonido-incesante/



Este singular espectáculo busca rendir homenaje al conocimiento intuitivo y visceral. Surge de una combinación acertada entre teatro, expresión corporal y sonidos producidos en vivo a través de instrumentos musicales, así como de objetos construidos con elementos provenientes de la naturaleza. Al inicio de la pieza, asistimos a una especie de ritual chamánico, acto característico de las culturas amerindias antiguas, de posible inspiración arraigada en los relatos de la chamana mexicana María Sabina. Enseguida, somos trasladados junto a Cero (Susana Yasán), la protagonista de la obra, a tierras desérticas y apocalípticas. La acompañan, a lo largo de su tránsito, las llamadas “presencias” (Allocati, Arrascaete, Mártire y Pérez de Villa), actores personificados según rasgos animalescos, a la vez que humanos y hasta suprahumanos. Poco hablan, pero se expresan enfáticamente mediante gestos, ademanes, pequeñas danzas y movimientos coordinados. De ninguna manera, Cero, apoyada en sus largos parlamentos, queda sola o desligada del resto de los elementos escénicos y personajes. Todo fluye como un conjunto milimétricamente planificado en sus acciones. Tal como una narración representada de fin de mundo –espectáculo que apunta al género del teatro poético- esta historia nos re-conecta, simultáneamente, con la unidad originaria que ha posibilitado el inicio del universo y su devenir.

Además de María Sabina, la dramaturgia hace alusión a otras dos mujeres. Se trata de Safo y Casandra, profetisas de la antigüedad griega: una real; la otra, mítica. Siguiendo el caso de Casandra, se dice que ésta había recibido sus dotes proféticas por intermedio del dios Apolo, quien se había enamorado de ella. A raíz de este hecho, la leyenda también cuenta que habían establecido un pacto de intercambio: instrucción en la adivinación del porvenir a cambio de su entrega al dios del Olimpo. Así, Casandra recibe la enseñanza; sin embargo, tras rehusarse a unirse a Apolo, pierde el don de la persuasión, no así el de la profecía. La profetisa es “inspirada”, poseída por el dios y en pleno delirio, es capaz de formular sus oráculos [1]. En cuanto a Safo, poetisa griega de Lesbos, algo olvidada en su tiempo, pero recuperada y popularizada posteriormente por los poetas romanos, se sabe que vivió entre el 650 a.c y el 580 a.c y que sus poemas incluían fuerte contendido amoroso.

Cero, tomando facetas de Safo y Casandra, versa sobre el amor y también posee cierto conocimiento milenario, una conexión intensa con las entrañas de la tierra, una ligazón especial con las fuerzas de la naturaleza. Su mensaje, si bien frío y devastador al comienzo, resulta esperanzador al final. Su interrogante por la persistencia de la poesía de los pueblos remite a los estudios acerca de la cultura popular de nuestros días: ella, en un momento determinado de la obra, interrumpe sus reflexiones y se pregunta a sí misma algo aproximado a “si una nación o pueblo podría ser capaz de vivir sin su poesía, sin sus versos”. De este modo, el espectáculo no solo configura un no-espacio, un no-tiempo marcado por la devastación arbitraria de los planos material y espiritual de la raza humana sino también, por la propia responsabilidad del hombre en su destino antropológico, social y cultural signado por dicha destrucción.

Resultado de logradas interpretaciones individuales, a la vez de una excelente fusión colectiva entre los actores -sumado a ciertos pasajes en que los personajes inmóviles se posicionan y permiten que la luz recorte sus siluetas al estilo de los planos pictóricos o fotográficos surrealistas-; Año Cero (un sonido incesante) se erige como una propuesta diferenciada dentro de la oferta teatral actual de la Ciudad, y como una apuesta a la entrega con lo más íntimo de nuestro Ser.

[1] GRIMAL, Pierre [1951]; Diccionario de mitología griega y romana; Paidós; Buenos Aires; 2004; págs. 89-90.

jueves, 9 de marzo de 2017


El Sábado 18 de Marzo nos juntaremos para celebrar que se viene el Re-Estreno de
AÑO CERO (UN SONIDO INCESANTE), el 25 de marzo en el teatro Patio de Actores.

Te invitamos a festejar y colaborar con la producción.
La entrada será libre e iremos pasando la gorra.
Habrá Dj´s, shows, videos, bebidas y comidas.
Te esperamos!!!
(Dirección de la fiesta por inbox)

domingo, 3 de julio de 2016

"Año Cero - un sonido incesante" es una creación de LO.IMPROBABLE.PRODUCCIONES


Sobre una idea de Susana Yasan y Lamberto Arévalo

Patio de Actores, Lerma 568 (CABA) Argentina

Re-estreno Sábado 25 de Marzo, 19.30 hs.

Una chamana: María Sabina; una poeta sinvergüenza: Safo; una diosa increíble: Casandra; todas ellas se reunirán en esta obra para acompañar a una mujer llamada Cero, en su fuga por un desierto.

El viaje revelará y será revelado por Presencias hechas cuerpo, que danzarán, le pondrán música e hilvanarán intensidades a un posible descubrimiento: el desierto esconde sonidos del mar.

Un teatro poético con música en vivo y cuerpos haciendo visible lo invisible.

INTÉRPRETES
Cero: Susana Yasan
Presencias: Verónica Allocati, Cecilia Arrascaete, Cecilia Mártire, Mariano Pérez de Villa

MÚSICA ORIGINAL
Lamberto Arévalo, Cecilia Arrascaete y Mariano Pérez de Villa

DISEÑO DE ILUMINACIÓN Y OBJETOS
Fernando Dopazo

REALIZACIÓN DE OBJETOS
Verónica Allocati y Fernando Dopazo

DISEÑO DE VESTUARIO Y MAQUILLAJE
Silvia Zavaglia

REALIZACIÓN DE VESTUARIO
Mariela Martinez y Verónica Allocati

MAQUILLADORA
Pilar Lorenzo

ASISTENTE DE DIRECCIÓN
Mariela Martinez

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN
Lamberto Arévalo

FUNCIONES
Sábados 19.30 hs (desde el 25 de marzo)

Reservas por alternativa teatral:  http://www.alternativateatral.com/obra44747-ano-cero-un-sonido-incesante

O a nuestro mail: loimprobable@gmail.com - O en el teatro: 4772-9732

Nuestro Twiter: https://twitter.com/loimprobablearg

viernes, 1 de julio de 2016

SEGUNDA TEMPORADA




Sobre una idea de Susana Yasan y Lamberto Arévalo

Teatro Patio de Actores, Lerma 568. Palermo. CABA.

Estreno 29 de octubre de 2016.

RE-ESTRENO 2017 - SÁBADO 25 DE MARZO - 19.30 HS




8 únicas funciones, sábados 19.30 hs. 

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN
Lamberto Arévalo 

INTÉRPRETES
Cero: Susana Yasan 
Presencias: Verónica Allocati, Cecilia Arrascaete, Cecilia Mártire, Mariano Pérez de Villa 

MÚSICA ORIGINAL 
Lamberto Arévalo, Cecilia Arrascaete y Mariano Pérez de Villa 

DISEÑO DE ILUMINACIÓN Y OBJETOS 
Fernando Dopazo 

REALIZACIÓN DE OBJETOS 
Verónica Allocati y Fernando Dopazo 

DISEÑO DE VESTUARIO Y MAQUILLAJE
Silvia Zavaglia 

REALIZACIÓN DE VESTUARIO 
Mariela Martinez y Verónica Allocati

MAQUILLADORA
Pilar Lorenzo

ASISTENTE DE DIRECCIÓN
Mariela Martinez

Micro señales de lo que se viene.
AÑO CERO (UN SONIDO INCESANTE)
Sobre una idea de Susana Yasan y Lamberto Arévalo
Patio de Actores, Lerma 568.
Estreno 29 de octubre de 2016. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.